Cómo trabajo

RAKU


La cerámica Raku nació en Japón en el siglo XVI, ligada a la ceremonia del té.

El maestro Sen no Rikyū y el alfarero Chōjirō crearon juntos los primeros cuencos que hoy conocemos como raku.

Durante más de 450 años, la familia Raku ha mantenido viva esta tradición.


Hoy en día cuando se habla de Raku, se hace referencia a una técnica, a un estilo de hacer y sentir la cerámica y ha sufrido modificaciones a lo largo del tiempo y la geografía.


Trabajo dos variantes de raku: el Shiro Raku, de superficie blanca y craquelada, y el Kuro Raku tradicional, negro profundo de alta temperatura.

Ambas nacen del modelado manual y de la quema a leña, pero cada una recorre un camino distinto dentro del mismo espíritu.

Al menos a mí me generan sensaciones diferentes.

Cada pieza es única: pequeñas variaciones en el proceso hacen que ninguna sea igual a otra.


El fuego siempre define los matices finales.


Los materiales que utilizo son arcillas patagónicas y pampeanas, feldespato y cuarzo de San Luis, caolín de Chubut, talco de Liaoning y chamote de alta alúmina.




GRES Y PORCELANA


Trabajo gres y porcelana en horno a leña (Oterogama), a 1300 °C.


Son piezas de alta temperatura, resistentes y durables, pensadas para el uso cotidiano pero atravesadas por el proceso de cocción.


El modelado es manual, y los esmaltes —desarrollados en el propio taller— responden de manera distinta según la posición de cada pieza dentro del horno y la acción directa de la llama y la ceniza.


En estas cocciones, el fuego no solo termina la superficie sino que la construye.


Cada pieza es única, resultado del trabajo manual y de la cocción a leña, que imprime variaciones naturales de color y textura.

Mi carrito